
ORACIÓN-MES ANTERIOR
Señor, Tú has dicho, que
debemos ser sal de la tierra.
La sal da sabor a los
alimentos.
Ella impide que la
corrupción penetre a sea extendida.
Pero, si ha de ser útil,
tiene que conservar su fuerza.
Señor, y debo ser sal de
la tierra; debo comunicar a los hombres
gusto por la vida,
atrayéndolos a tu servicio; debo enseñarles
que el trabajo, unido al
tuyo, no es amargo, ni el sufrimiento,
ni la pobreza, ni la
incomprensión.
Debo impedir que el
pecado sea corrupción del alma, penetre
todavía más en el mundo,
he de combatirlo, eliminarlo, si fuera posible.
Mas para que mi acción
sea eficaz, Señor, dame la fuerza del reactivo
que yo no sea como esa
sal desabrida que hay que tirar porque no sirve
para nada. Amén